domingo, 22 de febrero de 2015

Ensalada de bacalao y aguacate. Reto recetas sanas.


Quería yo participar en el reto de facilísimo y casi casi no llego. Que termina cuando acabe este día… Vamos a intentarlo. Cómo dice el título se trata de elaborar y presentar un plato que sea sano y, como hace apenas una semana que ha pasado San Valentín y por aquí no hemos tenido tiempo para hacerle un homenaje gastronómico, pues aquí va. Una  receta con corazón que además lo cuida.

Y es que el aguacate y el bacalao, los dos ingredientes principales de este plato, cuidan nuestro corazón y lo protegen de enfermedades cardiovasculares. El omega 3 del bacalao y el ácido fólico del aguacate son los componentes que aportan este beneficio. Además, ambos son saludables para la vista, el cabello y la piel y si además contamos con que esta ensaladita es muy sabrosa y nos apaña una cena ligerita, pues… ¿nos apuntamos o no?

Vamos con los ingredientes:

Pues es una ensalada… así que disponemos los ingredientes, aliñamos y listo. Veréis que fácil. 

Lo dicho, comenzamos cortando los aguacates en rodajas de 5 mm de ancho más o menos y los ponemos en un plato.


Cubrimos con las lascas de bacalao:


Añadimos el aceite y la sal por este orden. La sal es prescindible si el bacalao está salado y si no, ponemos poca, por si acaso:


Y rociamos con vinagre de módena al gusto. Ya está listo para comer… La combinación del bacalao y el aguacate da una sabor y una textura especial a esta ensalada y en un poquito tenemos una cena ligera, sana y riquísima.








lunes, 2 de febrero de 2015

Pincho de rulo de cabra con mermelada de pimientos



Esto es una cosa sencilla. De esas que ves un artilugio, se te antoja y buscas como emplearlo. Queda resultón y esta rico, muy rico… Asi que ahí va y sirve de "calentamiento" o entrante para la cena del San Valentín ese, jeje.

Es facil y rápido. Vino porque se me antojó un soplete y lo encontramos y lo tenía y había que estrenarlo y lo de la crema catalana como que sí, pero era muy obvio, así que había que hacer otra cosa y se me ocurrió y además como era Nochebuena o Fin de año pues quedó monísimo en la mesa y además gustó.

Pero si es por tiempo, por económico o por fácil pues para un sábado cualquiera y si vienen amigos… pues para esperar mientras vienen los platos fuertes (o la pizza :))

Vamos a ello.


Aquí lo de ponerse al fuego es por lo de la mermelada. Luego emplatamos y ya está. ¿Cómo la hacemos? Pues picamos los pimientos mucho…


Lo ponemos en la cacerola con el agua, el azúcar y el vinagre de manzana y dejamos que hierva.



Retiramos del fuego cuando quede poco caldo, aunque no debe quedarse sin él porque si no luego carameliza y se queda duro. Debe ser una mermelada, no un caramelo. Batimos y reservamos. Si vemos que tiene poco caldo al batir, le podemos echar un poco de agua para que la consistencia sea la de una confitura.


Y ahora toca montar. Cortamos la baquette en trozos redondos que tostamos ligeramente y untamos con nuestra mermelada. Cortamos también  en trozos redondos el rulo de cabra y lo ponemos encima del pan con mermelada de pimientos. Rociamos con azúcar y caramelizamos con el soplete. Es espectacular. Bonito y rico. Y rojo… ¿le damos forma de corazón para el día 14 de febrero?


lunes, 26 de enero de 2015

Huevos a la flamenca



Vuelvo a mi blog del que he estado un periodo alejada, básicamente por falta de tiempo material, que ser madre por partida doble y trabajar ocupa las 40 horas del día, porque se trata de eso, de hacer que tus días dupliquen sus horas. Pero que no me quejo, que eso también es disfrutarlo. Sólo que tenía unas ganas inmensas de volver al Plato de loza.

Y lo hago con un plato cuyo ingrediente principal no interviene en el proceso de elaboración, porque… si de algo no podemos prescindir en unos Huevos a la Flamenca es del pan. En grandes cantidades para mojar, jeje.

Los huevos a la flamenca son uno de esos platos de toda la vida, de las casas de las madres y las abuelas y que probamos desde bien pequeños porque gustan tanto a los mayores como a los niños y porque preparados con ingredientes naturales el resultado es espectacular y bastante económico.

Es un plato de familia y de domingo aunque volver del cole o del trabajo y que te esperen unos Huevos a la flamenca te alegra el día ¿o no?

¿Nos animamos?

Pues a por el mandil y los cuchillos. 

Empezamos poniendo un buen puñado de guisantes a cocer. Serán unos diez minutos si son guisantes congelados y unos veinte si son guisantes frescos.

Picamos muy finita una cebolla y la pochamos durante diez minutos a fuego muy lento para que casi se confite y vaya impregnando al aceite todo su sabor.


Cuando esté pochadita le añadimos un par de dientes de ajo cortados en rodajitas y seguimos sofriendo unos minutos.


Cortamos el chorizo en trocitos. Medio chorizo o un chorizo entero, al gusto de los comensales. Si el chorizo es muy fuerte le añadimos menos, si es más suave le añadimos más… lo dicho, al gusto de los comensales. 


Le damos unas vueltas al sofrito y añadimos un poco de pimentón, damos unas vueltas más y rápidamente añadimos los tomates que previamente habremos rallado o triturado. A mi me gusta quitarles le piel porque me resulta muy indigesta e incomoda a la hora de comer y además la salsa queda mucho más fina. Pero hay quien dice que así le quitamos bastante alimento y vitaminas. Así que volvemos a insistir, para gustos los colores.




Cuando añadimos los tomates le echaremos una cucharadita de azúcar para evitar que la salsa quede muy ácida. Cuando llevemos unos cinco minutos probaremos de sal y rectificaremos. Antes no, porque el chorizo tiene que darle el sabor al tomate y corremos el riesgo de que nos quede demasiado sabroso.

Nos queda un paso más que podemos hacer mientras se hace el tomate. Pelamos unas patatas, las cortamos a cuadritos y las freímos.


Llega el momento de montar el plato. Lo suyo es servirlo en unas cazuelas individuales de barro que sean compatibles con el horno. Hacemos en ellas una cama con las salsa de tomate y añadimos los guisantes.


Le cascamos un huevo encima por persona y lo metemos en el horno precalentado a 200º y lo dejamos unos minutos hasta que se haga el huevo. Si se prefiere, el huevo se puede freír en vez de cocinarlo al horno o si no se quiere la yema tan cuajada separaremos la clara de las yemas y añadiremos la yema unos cinco minutos después de las claras y retiraremos el plato antes de se cuaje.

Finalmente, cuando sacamos cada cazuela del horno adornamos con unas lonchas de jamón serrano que es lo que termina de hacer redondo este plato.

Ahora sí, vamos por el pan que lo vamos a necesitar.